
Ayer por al tarde tuvo lugar en el Ámbito Cultural del Hipercor Ademuz de Valencia la última ponencia de las III Jornadas Culturales Pepe Monforte celebradas por la Federación de Fallas Benicalap-Campanar. La charla versó sobre la trayectoria del artista de Alzira Julio Monterrubio en Sección Especial, fue desarrollada por el miembro de l’Associació d’Estudis Fallers Iván Esbrí Andrés y presentada por Ramón Estellés Feliu, Secretario de Cultura de la Federación Benicalap-Campanar.
Primeramente se realizó el pase de un video con las veinticuatro fallas grandes en infantiles plantadas por Julio Monterrubio en Categoría Especial desde el primer catafalco en Convento Jerusalén (1983) hasta la última infantil de Nou Campanar en 2012. Como dice el Maestro “todas representan un momento, un proyecto emocionante, un año de trabajo”.
Seguido, se inició la ponencia con una pequeña introducción biográfica de Julio Monterrubio (El Escorial, 14 de marzo de 1953) y sobre su formación con Pepet i Martínez Mollá y su amistad con Miguel Santaeulalia El resto de la ponencia continuó con las etapas del artista en Sección Especial analizadas desde el arte de sus fallas, destacando los Primeros Premios: siete infantiles y cinco grandes.
La primera, su período más desconocido, en Convento Jerusalén entre los años 1983 y 1986, en el cual ya alcanzó un Segundo Premio en 1985 con la falla Todos para uno y uno para todos, rematada por los Tres Mosqueteros y D’Artagnan. Se recordó que su debut fue apenas a los muy pocos años de haber superado el examen del Gremio de Artistas Falleros y que su primera falla para Convento fue destruida por la Pantanà de Tous y hubo de improvisarse otra en cuatro meses escasos.
En los 90 llegó su consagración con dos fallas infantiles en Espartero-GV Ramón y Cajal que fueron recompensadas con un Primer Premio Carnaval (1991) y Segundo Los sueños de los niños (1990). Pero sobre todo sus fallas en Plaza del Pilar donde consiguió el Primer Premio en 1992, 1996, 1998 y 1999 con fallas como Caceres y Això diu que era…, la inolvidable fallerita durmiente. En ésta etapa fue crucial su hijo Julio Sergio quien le mostró, dentro de un estilo de falla clásica, una depuración de formas hacia acabados más rectos estilizados, agradables y pintados en color pastel, seña de identidad de sus catafalcos.
Con el inicio de siglo, Julio Monterrubio plantó dos infantiles en Cuba-Buenos Aires, La granja (2000) i Racó màgic (2001), dos Primeros Premios más en su carrera. También culminó una última etapa en Plaza del Pilar donde plantó la considerada por muchos la mejor de sus fallas, El somni d’una nit d’estiu (2003), catafalco muy visual, de trazo pulido y una composición y acabados perfectos. Y no fue obviada la falla infantil 2005: un odisea per l’Especial en Ceramista Ros-José María Mortes Lerma.
Por último se analizaron las fallas que ha venido plantando en Nou Campanar desde 2006. Mayoritariamente fallas infantiles de formas quebradas y rectas, emotivas, voluminosas y de caricatura elegante como Cançò de bressol (2006), La boda dels meus pares… en fotos (2011) o Carrussel d’emocions (2012). También se hizo reseña de Ésta falla… tiene mucha tela (2009), falla muy moderna, con una estética muy estilizada a la cual dedicó dos años de trabajo y supone su -por el momento- último Primer Premio de Especial grande.
Julio Monterrubio, artesano del fuego, es una figura clave para entender el estilo de falla moderna nacida hace veinte años y hoy evolucionada hacia conceptos más innovadores y frescos como sus proyectos grande e infantil para Nou Campanar 2013. “Estoy en un momento ideal para seguir siendo aprendiz porque es lo más bonito. Constante aprendizaje y preguntarme siempre por qué, por qué no de éste modo o así”.
La charla se dio por concluida con la habitual ronda de preguntas y se despidieron las Jornadas hasta el año que viene.
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