Política y Fallas. Hablemos y opina.

Si hay algo de lo que se ha comentado en los últimos tiempos en las Fallas y mucho, es de política. La discusión de que si las Fallas están politizadas o no, está en el candelero y en la actualidad diaria de la sociedad fallera.

No cabe duda de que mientras el presidente de la Junta Central Fallera pertenezca a alguno de los partidos que gobierne nuestro ayuntamiento, la política estará presente en la vida que esa sociedad fallera genera a lo largo de todo un ejercicio.

Es muy difícil asimilar en un sistema democrático como es el nuestro, que los propios falleros y falleras de Valencia no puedan elegir a su máximo dirigente. Esto ocurre porque tal como está establecido actualmente, la persona designada como Concejal de Cultura Festiva en nuestro Ayuntamiento asume al mismo tiempo la Presidencia de la Junta Central Fallera por lo que obligatoriamente esta persona está vinculada, sea independiente o no, a algún partido político.

La obligatoriedad de aceptar esta incoherencia es la justificación de muchos que al respecto aceptan y acatan el hecho de que la gestión burocrática de las Fallas debe de estar obligatoriamente atada al Ayuntamiento de Valencia. Es lógico, en cierto modo, por la dificultad de esa complicada burocracia que esto sea así y más en los últimos tiempos que se ha multiplicado en sobremanera. Ello no implica que se pudieran realizar los tramites y gestiones necesarias para que de alguna forma el Concejal de Cultura Festiva sea el enlace directo con un presidente o presidenta de la Junta Central Fallera elegido por los Falleros y Falleras de Valencia, o persona designada que esté dentro de su directiva.

Si actualmente nos encontramos con un gran número de personas, falleros y falleras, cuya capacidad de gestión demostrada es eficaz y acertada ¿por que no podrían dirigir la gestión de la Fiesta en general?

Un político nunca va a dejar de hacer política, por lo que de alguna manera, las Fallas, si que están politizadas por este hecho, además de otros muchos casos que se dan con otros protagonistas de la fiesta (no solo el presidente de la JCF) de distintas ideologías y que se manifiestan abiertamente al respecto.

Es cierto que en gran número, los falleros y falleras, no se pronuncian en su inclinación hacia un determinado partido y esto resta a esa politización argumentos importantes que se ganan con aquellos que si la ejercen como he comentado en el párrafo anterior.

No sabemos si la solución pasa por la organización de un nuevo Congreso Fallero, imprescindible, necesario, urgente y que después de ya casi veinte años del último organizado, se debería de plantear seriamente.

Lo que si que queda claro es que la fiesta, nuestra fiesta de las Fallas, necesita cambios urgentes como el que se propone en este artículo y otros que siguen vigentes a pesar de su total desfase.

POLITICA Y FALLAS

Si hay algo de lo que se ha comentado en los últimos tiempos en las Fallas y mucho, es de política. La discusión de que si las Fallas están politizadas o no está en el candelero y en la actualidad diaria de la sociedad fallera.

No cabe duda de que mientras el presidente de la Junta Central Fallera pertenezca a alguno de los partidos que gobierne nuestro ayuntamiento, la política estará presente en la vida que esa sociedad fallera genera a lo largo de todo un ejercicio.

Es muy difícil asimilar en un sistema democrático como es el nuestro que los propios falleros y falleras de Valencia no puedan elegir a su máximo dirigente. Esto ocurre porque tal como está establecido actualmente, la persona designada como Concejal de Cultura Festiva en nuestro Ayuntamiento asume al mismo tiempo la Presidencia de la Junta Central Fallera por lo que obligatoriamente esta persona está vinculada, sea independiente o no, a algún partido político.

La obligatoriedad de aceptar esta incoherencia es la justificación de muchos que al respecto aceptan y acatan el hecho de que la gestión burocrática de las Fallas debe de estar obligatoriamente atada al Ayuntamiento de Valencia. Es lógico, en cierto modo, por la dificultad de esa complicada burocracia que esto sea así y más en los últimos tiempos que se ha multiplicado en sobremanera. Ello no implica que se pudieran realizar los tramites y gestiones necesarias para que de alguna forma el Concejal de Cultura Festiva sea el enlace directo con un presidente o presidenta de la Junta Central Fallera elegido por los Falleros y Falleras de Valencia, o persona designada que esté dentro de su directiva.

Si actualmente nos encontramos con un gran número de personas, falleros y falleras, cuya capacidad de gestión demostrada es eficaz y acertada ¿por que no podrían dirigir la gestión de la Fiesta en general?

Un político nunca va a dejar de hacer política, por lo que de alguna manera, las Fallas, si que están politizadas por este hecho, además de otros muchos casos que se dan con otros protagonistas de la fiesta (no solo el presidente de la JCF) de distintas ideologías y que se manifiestan abiertamente al respecto.

Es cierto que en gran número, los falleros y falleras, no se pronuncian en su inclinación hacia un determinado partido y esto resta a esa politización argumentos importantes que se ganan con aquellos que sí la ejercen como he comentado en el párrafo anterior.

No sabemos si la solución pasa por la organización de un nuevo Congreso Fallero, imprescindible, necesario, urgente y que después de ya casi veinte años del último organizado, se debería de plantear seriamente.

Lo que sí que queda claro es que la fiesta, nuestra fiesta de las Fallas, necesita cambios urgentes como el que se propone en este artículo y otros que siguen vigentes a pesar de su total desfase.

* Publicado en el Llibret de la Falla Rio Tajo – Cavite 2020

Autor entrada: hablemosdefallas