
Esta edición contó con una masiva afluencia de miembros de la comisión y vecinos del barrio que pudieron disfrutar de todas las actividades preparadas por la comisión para amenizar la velada.
Contamos con la presencia de un pony que hizo las delicias de los falleros más pequeños paseándolos por las inmediaciones de la falla así como con un carro de caballos que llevó de paseo por la demarcación a todo aquel que se acercó por el casal.

Se pudo disfrutar de la presencia de un grupo de bailarinas de Sevillanas que ambientaron aún más si cabe la fiesta con sus espectaculares bailes.
También colaboró la comisión infantil, que realizó durante la semana talleres de manualidades, creando objetos típicos andaluces que pudieron adquirir los asistentes a la fiesta en un mercadillo montado por los más pequeños de nuestra Falla.

Así a lo largo de la tarde todos los falleros y vecinos disfrutamos con las actividades mientras degustábamos las típicas tapas del rocío junto al no menos típico “Rebujito”.
Durante la jornada, se rifó un lote compuesto de jamón, cuchillos y jamonero que alegró el día a uno de nuestros falleros y dejó con los dientes largos al resto. Otro año será.
Las tapas de la tarde dieron poco a poco paso a la cena, con bocadillos y bebida a precios populares lo que unido al buen ambiente reinante animó a que la fiesta se alargara hasta bien entrada la madrugada, deparando un éxito rotundo en esta ya clásica fiesta de nuestra comisión.
Agradecer desde aquí la labor llevada a cabo por todos los miembros de la directiva de nuestra falla que trabajaron muy duro para conseguir que todos disfrutásemos de esta gran fiesta rociera.