La plantà de una falla supone la consecución definitiva del trabajo no solo del artista sino también de la Comisión, que ve como el resultado y el esfuerzo de ese trabajo queda representando en la Falla que en pocos días arderá para dar comienzo a un nuevo ciclo.
Al orgullo del trabajo bien terminado y al orgullo de poner fin al ejercicio con la Cremà de la Falla se une la satisfacción del deber cumplido y el compromiso con todos los falleros y falleras.
En Leones-Poeta Más i Ros, “Oink, Oink…cua, cua…Beee….”, se plantó gracias al buen hacer del artista, Mario Gual, que dio vida a una loca granja en la que todos los animales estaban disparatados. Se plantó también gracias a la colaboración de algunos falleros que en la noche de la Plantà cumplen con el ritual de este acto viendo el amanecer a través de los ojos de los ninots que impasibles esperan su destino.
El ritual que pone fin al ejercicio, la Cremà, da la bienvenida al nuevo año fallero con un estallido de luz, ruido y fuego que hacen emerger lágrimas de tristeza porque todo se acaba y por ese otro sentimiento de haber vivido una experiencia que solo se puede vivir en nuestra ciudad.
Lagrimas de Beatriz García Santamaria, que como Fallera Mayor de la Falla de Algiros que siente todo lo que ocurre a su alrededor de una manera muy especial y mientras que las lagrimas caen por su rostro la mano del presidente de la Comisión, Oscar García Sáez, aprieta la de Bea intentando consolar la tristeza de lo que el fuego destruye.
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La Falla formará parte de la historia de Leones – Poeta Más i Ros, Leones-Poeta Más i Ros continúa su historia.