Ofrenda marínera, tradición y devoción.

Valencia, quien sabe si la ciudad más bonita del mundo, para cada uno será la suya, para el que escribe Valencia lo es, más allá de cuantas maravillas puedan existir en otras ciudades y paises. No solamente por su belleza, también por su clima, mar y tradiciones.

Como la de la Agrupación de Fallas del Marítimo que un año más se lanzó al mar en busca de su Virgen, en busca de la Virgen de todos. La imagen que se encuentra a diez metros de profundidad y que recibe la ofrenda de las Falleras Mayores de Valencia y también de las de la Agrupación.

Comitiva que partío tras que el presidente de la Agrupación, Manuel Aradilla recibiera a Estefanía López y María Donderis junto al Edificio del Reloj del Puerto de Valencia. Para situarlas en lugar preferencial del corto pasacalles que las llevaría a embarcar rumbo hacia el lugar donde se encuentra la imagen de la Mareta.

Los vaivanes de la embarcación van haciendo mella y algún que otro mareo supone un contratiempo pasajero para cuando se regresa a aguas tranquilas disfrutar de la dolçaina y el tabalet en buena compañía.

Bajo la atenta mirada del vicepresidente José Luis Torres y con la complicidad de Manuel Aradilla, las Falleras Mayores de Valencia entregan su ramos de flores a los buceadores prestos y dispuestos para sumergirse y tener el encuentro deseado mientras suena el himno de la Virgen.

Del mar a la tierra y que mejor manera de celebrar esta ofrenda que con una gran mascletà que se disparó como final del acto durante el cual se rindió un emotivo homenaje a Chano, miembro del GISED, recientemente fallecido y que se encargaba habitualmente de la organización de este Acto junto a esta Agrupación.

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