Carmen Sancho de Rosa ya tiene las llaves de la Ciudad

 

A las 18:00 horas apenas se podía caminar a los pies de las Torres de Serranos. Las Comisiones ya habían tomado la calle, situadas en puntos estratégicos según conviniera dependiendo de si se tenía componente de Corte de Honor o no.

 

 

Estas últimas comisiones copaban los primeros puestos a pies de la estructura metálica que cumplía la misión de balcón o palco. Portaban las ya clásicas pancartas de homenaje a sus cortesanas para que fueran vistas por ellas y no pasaran desapercibidas. El resto de falleros y falleras allí concentradas disfrutaban de la tarde a ritmo de música discomovilera, se echaba en falta la Montecarlo, pero aún así, todos se divertían a su forma y modo.

 

  

 

Se esperaba con curiosidad el discurso de Carmen Sancho de Rosa y sobre todo porque significa el disparo de la carcasa que da comienzo a las Fallas del 2014. Alguna que otra Fallera Mayor volaba, banderas ondeando, globos,falleras con el caracteristico polar trantado de elevar su estandarte lo más alto posible y las Torres de Serrano guardadas por un soldado muy especial. Gigante y portentoso, cansado de tanto batallar había encontrado la ciudad de Valencia que por sus virtudes le serviría para descanso hasta el fin de sus días.

 

  

 

El espectáculo contratado fue llamativo, no es el primero de estas características que se ha podido ver en el acto de la Crida, sencillo y utilizando los principales elementos que ya nos son cotidianos, luz, fuego y música mezclado con malabarismos que acompañaban la narración.

 

 

Ya hemos dicho que la Fallera Mayor, Carmen Sancho de Rosa, en el día de ayer se encontraba exultante, era su día, el día que se ponía a prueba ante todos los falleros y ella lo sabía. Hasta el día de ayer no había dejado ver todas sus emociones y su gran seguridad, ambas cosas se encontraron en su discurso de Crida. Su llamamiento fue energico y tocando todos los puntos imprescindibles en la fiesta para que ese llamamiento fuese efectivo, fue un gran colofón para un gran día.

 

 

 

Aunque quedaban fuertes emociones y así lo anunciaban los fuegos artificiales finales. La comitiva se trasladó en pleno hasta la Basílica y allí cada una de las Componentes de las Cortes de Honor besó las flores que entregaron a los pies de la Virgen de los Desamparados. Flores que tanto Carmen Sancho como Claudia Villodre donaron con en uno de esos actos inolvidables.

 

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